viernes, 16 de julio de 2010

FINJAMOS QUE NO PASÓ

Sólo te dormiste, te quedaste quietecita y con la boca abierta; era tanto tu cansancio como lo era mi necesidad. Te miré por un buen rato y decidí darte un beso, tú simplemente frunciste los labios, sí, fueron sólo tus labios los que me sintieron, después rocé mi mano por tu mejilla como si realmente te amara, como si tú y yo ya hubiésemos escrito una historia. Ni siquiera recuerdo tu nombre o por qué amaneciste en mis brazos, tu cuerpo desnudo y frío logró por un momento brindarme calor, incluso te recité algo mientras soñabas, por un momento creí que eras ella, incluso te llamé por su nombre.

Fueron tantas cervezas que no recuerdo cómo te conocí, o por qué te llevé a mi casa, tampoco sé por qué tuvimos sexo, o debería preguntarme por qué te utilicé, además me confesaste que te gustaban las mujeres, quizá eso explica por qué me trataste con delicadeza, como si yo fuera una de aquellas chicas que conoces.

No sé si confesarte que tus senos eran hermosos, pero creo que si te lo dije con mis manos y mi boca. Fuimos dos solitarios que por una noche se encontraron, no sé cuáles fueron tus motivos, pero creo que fueron similares a los míos, tu soledad y la mía sólo por un momento se hicieron compañía.

No hay comentarios:

Publicar un comentario